El contrato al que pertenece y debe leer las cláusulas

Por Lic. Jorge Alberto Lozano Martinez
Delegado de la procuraduría para la protección de niños,niñas y adolescentes en el municipio de General Simón Bolívar, Durango
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(El siguiente, es un artículo de opinión ciudadana. Las afirmaciones vertidas son responsabilidad de quien las emite y no expresan necesariamente la postura del IMER)
Siempre es grato saludar a todos aquellos a quienes llega este escrito. Hoy les traigo una reflexión respecto al nacimiento de nuestros derechos. ¿Alguna vez te has preguntado por qué tengo derechos? Pues hoy vamos a escribir respecto al tema.
Hace algunos ayeres hubo un escritor llamado Jean-Jacques Rousseau; él era originario de Francia, de un grupo selecto llamado Los Ilustrados. Sí, así es, después de venir de una etapa de la humanidad que han mal llamado Edad Oscura o, como comúnmente la conocemos, Edad Media, nace este grupo donde se dice que la luz había llegado a esa etapa de la humanidad. Todo esto se relaciona con la palabra contrato. Recuerdo, en mi época de estudiante en la carrera de Derecho, que en la materia de Derecho Civil hablábamos de los contratos, una palabra que todo mundo menciona, pero desconocen el alcance de lo que implica hablar de eso. Pues, les cuento que dicho vocablo tiene como definición jurídica la siguiente: “Es la unión de dos o más voluntades con el fin de crear derechos y obligaciones”.
Atención, en la definición vienen dos palabras cargadas de mucho contenido y son derechos y obligaciones. ¿Cuál es la relación entre Rousseau, contrato, derechos y obligaciones?
¡Fácil! Rousseau escribió un libro llamado El contrato social, un libro que recomiendo leer, ya que, uniendo todos los conceptos, nos lleva a la siguiente reflexión: Usted y yo formamos parte de un Estado; el Estado está conformado por las leyes, el gobierno, el territorio; ahí nace un contrato. Un contrato social donde tenemos derechos y obligaciones. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está llena de derechos, como el poder acceder a una pensión al tener 65 años, a expresarse libremente, a poder votar y demás derechos que vamos a ir desglosando a lo largo de estos escritos.
Así pues, usted y yo formamos parte de un contrato, siendo parte el Estado con quien hacemos una relación. El Estado está obligado a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos; se fija la maravilla que está inscrita en el artículo primero de la Constitución. Como vimos, anteriormente existen cuatro verbos en infinitivo que hacen referencia a cuatro acciones distintas, las cuales deben cumplir las autoridades que forman parte del Estado. Volvemos al tema, derechos y obligaciones; entonces, al formar parte del Estado mexicano adquirimos derechos, los cuales debe ser nuestra obligación conocerlos y, sobre todo, exigirlos. Desafortunadamente, hoy tenemos una formación ciudadana alejada de la ciudadanía; hoy las personas, en su mayoría, no les interesa saber cuáles son sus derechos; por lo tanto, a cada momento son vulnerados por las autoridades de cualquier índole.
Es necesario, pues, ajustarnos como ciudadanos a un programa de conocimiento de nuestros derechos y saber en dónde exigirlos. Por ejemplo: Algún día aprehenden a una persona por x delito, el que más le guste; la fiscalía arma una carpeta de investigación, dicha carpeta se judicializa, es decir, pasa a un juez; después el juez manifiesta en su argumentación que está incorrecto el delito que se le imputa a la persona y lo deja en libertad. Es lógico que las víctimas se enojen, se sientan frustradas y sobre todo no crean en la justicia. Amigo lector, desafortunadamente no es la culpa del juez, sino de la fiscalía que no supo encuadrar los hechos con el tipo penal (es decir, con lo que está escrito en el código penal).
Me ha tocado ver y escuchar personas que van; se quejan con el gobernador, con el presidente de la república o con otra autoridad distinta. Que es lógico que no va a hacer algo, no porque no quiera, sino porque no tiene la facultad para solucionar dicho asunto.
Para terminar, necesitamos una cultura jurídica, donde reconozcamos nuestros derechos y los exijamos: las autoridades tienen el deber de promover principalmente el conocimiento y el respeto de los derechos humanos. Así pues, el día de hoy se ha dado cuenta de dónde nacen nuestros derechos humanos, es decir, a partir de un contrato, que las autoridades deben ejercer cuatro verbos primordiales y, por último, que las autoridades tienen distintas facultades de acción. Les deseo un buen día y nos leemos pronto.
Facebook: Lic. Jorge Lozano M.