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“Don’t get mad, get smart”, lecciones de Pauli Murray

Por Diana García Ángeles
Abogada y maestra en Derecho Constitucional

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(El siguiente, es un artículo de opinión ciudadana. Las afirmaciones vertidas son responsabilidad de quien las emite y no expresan necesariamente la postura del IMER)

El inicio del 2025 ha estado lleno de noticias desalentadoras para los derechos humanos. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca comenzó una avalancha de medidas en contra de las minorías. Trump no solo endureció su política migratoria, lo que ocasionó la deportación de miles de personas, sino que también implementó medidas en contra de minorías raciales y de la diversidad sexual. Por ejemplo, Trump firmó un memorándum instruyendo a las agencias del gobierno estadounidense a que pusieran fin a los “programas que utilicen el dinero de los contribuyentes para promover la ideología de género”, lo que ocasionó que información sobre la salud de la comunidad LGBTQ+ en las páginas web del gobierno fuera suprimida. Asimismo, el presidente de Estados Unidos ordenó que el personal del gobierno que trabaja en planes de diversidad, equidad e inclusión fuera dado de baja administrativa.

Estos son solo algunos ejemplos de las decisiones anti derechos que ha tomado el presidente estadounidense. Lamentablemente, todas estas medidas suponen un retroceso gigante en la lucha por la igualdad en Estados Unidos. Es posible afirmar que, de facto, Estados Unidos se ha convertido otra vez en el país de los años 1950, donde el poder y los puestos de toma de decisiones estaban reservados exclusivamente para los hombres blancos heterosexuales. Parece ser que ahora las minorías de Estados Unidos tendrán que comenzar de nuevo una lucha que les tomó décadas conquistar.

Lamentablemente, el caso de Estados Unidos no es el único en el mundo. Día a día vemos cómo es que grupos de ultra derecha ganan cada vez más territorio en diferentes países. Por ejemplo, el presidente de Argentina, Javier Milei, en el Foro Económico Mundial realizó diversos comentarios en contra de la igualdad de género y la comunidad LGBTQ+. Incluso, el mandatario argentino se atrevió a decir que “en sus versiones más extremas, la ideología de género constituye lisa y llanamente abuso infantil”.

Sin lugar a dudas, el mundo no se encuentra en la mejor posición respecto a los derechos humanos. Han sido días y semanas cansadas y desmotivantes para las personas que luchan cada día por hacer de este mundo un mundo más justo e igual. Sin embargo, ante este panorama lleno de oscuridad y desesperanza, queda ser resiliente. Así, me gustaría hablar un poco de la experiencia de Pauli Murray, pues considero que es uno de los claros ejemplos de cómo no perder la esperanza en tiempos difíciles.

Pauli Murray nació en 1910 y fue una abogada afroestadounidense pionera en la lucha por la igualdad de género y la justicia racial. En mi opinión, Pauli Murray fue una de las activistas más importantes en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. En 1940, Murray fue arrestada por negarse a sentarse en la parte de atrás de un autobús, la cual estaba destinada para las personas de color. Además, los argumentos de Murray en contra de la segregación racial fueron retomados por el equipo de litigio que llevó ante la Corte Suprema de Estados Unidos el caso Brown v. Board of Education, el cual declaró que la segregación racial en Estados Unidos era inconstitucional.

En fin, Pauli Murray fue una activista brillante en búsqueda de la igualdad racial. Sin embargo, como mujer afroestadounidense enfrentó numerosos obstáculos en su vida. A pesar de ser una estudiante sobresaliente, fue rechazada por varias universidades por ser mujer y además, por ser afrodescendiente. Ante estas adversidades, Pauli Murray se guiaba por el lema “don’t get mad, get smart”, el cual puede ser traducido como “no te enfades, mejor sé inteligente”. Esta forma de guiarse llevó a Pauli Murray a convertirse en una abogada reconocida y admirada. Por ejemplo, Murray fue la primera persona afrodescendiente en obtener el grado de Doctora en Derecho por la Universidad de Yale y el presidente John F. Kennedy nombró a Pauli Murray miembro del Comité de Derechos Civiles y Políticos.

Pero, ¿por qué hablar de Pauli Murray en este contexto? Justamente, en un panorama en el que nuestros derechos se encuentran amenazados, en el que debemos luchar contra discursos de odio, discursos racistas y movimientos anti derechos, es mejor ser inteligentes. Ahora, nos toca encontrar nuevas alianzas, nuevos mecanismos y nuevas estrategias para seguir ganando terreno en la lucha por nuestros derechos.

Sé que el panorama es gris, pero la historia nos ha demostrado que la lucha vale la pena y que ante movimientos que inictan el odio, sólo queda encontrar vías para derrotarlos. Por fortuna, tenemos ejemplos como Pauli Murray, personas que nos han demostrado que ante la oscuridad, siempre podemos encontrar caminos de esperanza y claridad. 

 

 

@cotidiana19