Las giras políticas de Francisco I. Madero fueron cruciales para su campaña presidencial y el inicio de la Revolución Mexicana. A partir de mediados de 1909, Madero recorrió gran parte del país, promoviendo el lema de «sufragio efectivo, no reelección» y denunciando el régimen de Porfirio Díaz. Estas giras, que se intensificaron en 1910, lo llevaron a organizar el Partido Antirreeleccionista y a ser nombrado candidato a la presidencia. Su mensaje de cambio democrático resonó con muchos mexicanos, sentando las bases para el movimiento revolucionario.