Hay un edificio del Centro Histórico de la ciudad de México que siempre llama la atención de los visitantes. Es La Torre Latinoamericana, “La Latino”, como le decimos familiarmente. Fue por varios años nuestro edificio más alto y marcó un parte aguas en el diseño arquitectónico. Por eso y por otras muchas razones ¿quién no desea conocerla, ascender por sus veloces elevadores, visitar sus museos, disfrutar la vista de la ciudad desde su mirador, conocer su historia?
La Torre Latinoamericana es el primer rascacielos de nuestro país y, entre 1956 y 1972, fue el edificio más alto de América Latina. Es un emblema de la Ciudad de México y está ubicada en la esquina de la Avenida Madero y el Eje Central Lázaro Cárdenas (antes San Juan de Letrán).
Con una altura de 204 metros y con 44 pisos, su construcción, que comenzó a fines de la década de 1940, representó un verdadero atrevimiento, ya que nunca antes se había hecho un edificio de esa altura en una zona sísmica. Se edificó por iniciativa de la compañía de seguros “La Latinoamericana”, que le dio su nombre, y el permiso para iniciar los trabajos se obtuvo en 1946. La excavación y la cimentación comenzaron en 1948 y fue necesario hincar 361 pilotes, especialmente diseñados, hasta una profundidad de 33 metros alcanzando la parte más firme del subsuelo.
Toda esta actividad llamó mucho la atención de los capitalinos de aquel tiempo, ya que se trataba de un predio con larga historia. Ahí estuvo, en tiempos prehispánicos, la llamada “casa de animales”, o zoológico, de Moctezuma II en donde que se reunían y cuidaban, una gran cantidad de fieras y otras especies llegadas de los más lejanos rumbos del territorio controlado por los mexicas. Tras la conquista el terreno formó parte del imponente Convento de San Francisco, el primero de la ciudad y uno de los más poderosos y grandes.
Pero volvamos al siglo XX. La construcción de la torre se inició en febrero de 1948. El diseño, de estilo funcionalista, estuvo a cargo del brillante arquitecto yucateco Augusto H. Álvarez, y la estrategia estructural y dirección de la obra se encomendaron al Ingeniero veracruzano Leonardo Zeevaert, reconocido experto en ingeniería de suelos.
El peso total del edificio es de 24,100 toneladas, y está soportado por una estructura rígida de acero. Tiene 44 pisos más 4 subterráneos y en total cuenta con 28 mil metros cuadrados de superficie. Se le dotó de 8 elevadores que, en su momento, fueron los más veloces del mundo. La obra quedó finalizada a principios de 1956, y se inauguró el 30 de abril, hace 60 años. Actualmente la Torre Latinoamericana es considerada Monumento Artístico de México, y es símbolo de una arquitectura bella, moderna y segura.
Este texto está tomado de la serie “Construcciones en el Tiempo: un paseo arquitectónico por México”, actualmente al aire en Radio México Internacional.

Fotos: Enrique Rivera.






