“…limpiar con el humo sagrado cada recuerdo”, Natalia Lafourcade
Durante el mes de julio nuevamente nos encontramos con bellas y diversas historias de vida de mexicanos que por diferentes razones han dejado el país en pos de mejores oportunidades que no les han alejado de sus raíces. Algunos emigraron por azar del destino, otros por dificultades económicas, otros más, lo soñaron y planearon a detalle. Radio México Internacional les abre micrófonos y, gracias a ello hemos compartido vivencias y momentos de los que todos aprendemos.
Iniciamos el mes de julio con Gabriela Maldonado hasta Canadá. Gabriela vive en un poblado llamado Surrey muy cerca de Vancouver, sitio que se considera la ciudad más peligrosa de aquel país, según nos dijo, pero a ella le parece que no es más ruda que la Ciudad de México. Gracias a su padre ingeniero, se decantó por estudiar Administración Industrial y formó un gran vínculo con el Instituto Politécnico Nacional su alma mater.

Escuchamos “Perdón” con el trío los Panchos para recordar la época en que Gaby disfrutaba las reuniones familiares. En cuanto al amor, conoció a su pareja por medio de una vieja página de internet y de manera muy inesperada inició su relación, ahora ha formado una familia con dos hijos.

La segunda charla del mes fue con Paola González establecida en otra parte de Canadá, Montreal, ciudad a la que viajó primero su esposo, también mexicano y después llegó ella. Al arribar se toparon con la situación de la pandemia, el encierro le ha impedido conocer bien la ciudad. Inevitablemente resintió estar lejos de su familia, ya que solo los doctores y las enfermeras conocían y compartían su embarazo.
Escuchamos el Huapango de Moncayo como un recordatorio para Paola de su país y su familia, esos acordes acentuaron las fibras de la nostalgia.
Karina Cahue desde los 3 años dejó México, sus padres emigraron a Michigan para encontrar mejores oportunidades de vida. Karina aprecia el sacrificio y el valor de su familia al dejar su país, sin abandonar sus raíces enclavadas en Tupátaro, un pueblo de Michoacán. Siempre le han inculcado el aprecio por la cultura mexicana, y, ella ha rastreado con admiración a los purépechas.
Karina vive una situación contradictoria por su condición, pues no se siente ni de aquí ni de allá. Perdió la lengua materna mientras estudiaba la primaria pero se ha esmerado todo lo que ha podido por recuperarla y dominarla pues su sueño es ser maestra de español. Para ella la música es otra forma de seguir cerca de sus orígenes, en especial la cumbia y un vehículo para integrarse a un mundo multicultural.


Cerramos el mes de julio con Alfonso González, el primer mexicano que contactamos en Brasil, específicamente en Sao Paulo. Nos habló de lo sorprendente grande y atractiva que es esta ciudad donde vive. Su trabajo está enfocado en la informática y biohacking, tema que inicialmente no le llamaba la atención, pero se dio cuenta que era un campo que podía explotar. Desde los 18 años Alfonso tenía la curiosidad de viajar y conocer distintos lugares, eso lo impulsó primero a estar en Argentina y luego en Brasil. Su ímpetu, su laptop y los contactos han hecho posible su travesía.
Texto: Moisés González / Rita Abreu






