{"id":1423,"date":"2013-11-13T15:00:32","date_gmt":"2013-11-13T21:00:32","guid":{"rendered":"http:\/\/xeb.imer.gob.mx\/?p=1423"},"modified":"2014-06-05T00:41:44","modified_gmt":"2014-06-05T00:41:44","slug":"la-musica-popular-en-la-revolucion-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/la-musica-popular-en-la-revolucion-mexicana\/","title":{"rendered":"La m\u00fasica popular en la Revoluci\u00f3n Mexicana"},"content":{"rendered":"<p>LA M\u00daSICA POPULAR\u00a0EN LA REVOLUCION\u00a0MEXICANA<\/p>\n<p>La llegada del \u201cCometa Halley\u201d, agorero, se\u00f1alaba muchos cambios en todo el planeta, especialmente para un M\u00e9xico que se mov\u00eda en un ambiente de franca efervescencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n del libro \u201cLa sucesi\u00f3n presidencial\u201d, escrito por don Francisco I. Madero, hab\u00eda levantado \u00e1mpula entre los mexicanos, todos deseosos de ver poner \u201cpies en polvorosa\u201d al h\u00e9roe del 2 de abril, el general Porfirio D\u00edaz. Todo este ambiente resultaba l\u00f3gico, debido a que la dictadura paternalista resultaba hasta esos momentos, insostenible.<\/p>\n<p>Y aun as\u00ed, con todo ese gran movimiento antireeleccionista, la naci\u00f3n entera buscaba cualquier forma de hacerse m\u00e1s placentera la convivencia.\u00a0 Sonaba fuerte ya, en todos los \u00e1mbitos, el vals rom\u00e1ntico por excelencia del compositor guanajuatense Juventino Rosas, el inmortal \u201cSobre las olas\u201d, as\u00ed como \u201cEn alta mar\u201d, otro vals laureado en Europa, mientras su autor Abundio Mart\u00ednez viv\u00eda en la miseria.<\/p>\n<p>Para hacer m\u00e1s llevadera la presencia de la Revoluci\u00f3n, en muchos lugares de la provincia mexicana no faltaban las verbenas y las fiestas rumbosas, donde la algarab\u00eda era secundada por las bandas pueblerinas, y los conjuntos de alientos y cuerdas,\u00a0 sin dejar a un lado el tradicional salterio.<\/p>\n<p>A\u00f1o: 1910,\u00a0 mes: noviembre, hora: cualquiera de esas fr\u00edas madrugadas,\u00a0 ciudad: la Puebla de los \u00c1ngeles, la Roma de Am\u00e9rica, as\u00ed llamada por sus amuralladas casonas, y por sus m\u00faltiples y policromas c\u00fapulas y arcos de medio punto. Sobrenombre tambi\u00e9n ganado por\u00a0 librepensadores, como los hermanos Serd\u00e1n, mismos que el 18 de noviembre iniciaron la Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/p>\n<p>Y, con ella, el apogeo del corrido revolucionario y la canci\u00f3n rom\u00e1ntica del campo de batalla. Canciones que lo mismo loaron al caudillo, al h\u00e9roe an\u00f3nimo, a los fieles caballos y principalmente a las mujeres de la revoluci\u00f3n: las soldaderas, hembras que hicieron del rebozo, pa\u00f1o de l\u00e1grimas, palio, bandera y sobre todo, venda curandera del dolor producido por la guerra, da\u00f1o perpetrado a sus Juanes revolucionarios.<\/p>\n<p>El rebozo tambi\u00e9n form\u00f3 parte del romanticismo revolucionario; id\u00edlico confidente, cuna que en el fragor de la batalla vio nacer al v\u00e1stago. Rebozo que en la contienda sirvi\u00f3 de mortaja; rebozo mexicano al que cant\u00f3 el m\u00e1s sublime de los poetas poblanos, don Gregorio de Gante.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Rebozo que visitas los salones entre pieles y abrigos y mantones\/ insurrecto rebozo de bolita\/\u00a0 que arropaste el amor de la norte\u00f1a, de la Valentina y la Adelita\/ rebozo popular que en las verbenas te olvidaste de las penas y eres entre la algarab\u00eda\/ bander\u00edn de los gozos y estandarte triunfal de la alegr\u00eda\/ bien vales un mariachi michoacano,\/ unas madrugadoras ma\u00f1anitas,\/ una dulce valona del baj\u00edo,\/ un huapango febril veracruzano y un jocundo jarabe tapat\u00edo\u2026\u201d<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n mont\u00f3 su brioso corcel, recorriendo el amplio territorio nacional, entre las notas de \u201cLa marcha dragona\u201d y los clarinazos cuarteleros de la \u201cDiana\u201d, pero tambi\u00e9n al ritmo cadencioso de las arrebatadas, alegres o tristonas canciones amorosas, y los corridos como aquellos que sab\u00eda hacer el juglar de la revoluci\u00f3n, don Samuel Margarito Lozano.<\/p>\n<p>Con el \u201crodar de la bola\u201d, todas estas canciones fueron pasando de boca en boca, por tradici\u00f3n oral; algunas ya eran del dominio popular desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo. Tal es el caso de \u201cLa Marieta\u201d misma que desde principios del siglo hab\u00eda llegado en la carpeta musical de alg\u00fan filarm\u00f3nico europeo viajando desde ultramar en un pesado vapor franc\u00e9s.<\/p>\n<p>La forma literaria utilizada en las canciones de la Revoluci\u00f3n (corridos y piezas rom\u00e1nticas), resulta plet\u00f3rica de giros totalmente regionales y plena de pintoresquismo. Descripciones que substitu\u00edan la carencia de elementos difusores y que por lo mismo se dise\u00f1aban en forma de relato, para despu\u00e9s ser\u00a0 esparcidas en forma oral.<\/p>\n<p>Los \u00fanicos veh\u00edculos para su popularizaci\u00f3n, fueron indiscutiblemente los continuos desplazamientos de las tropas revolucionarias y los viajes trashumantes de los trovadores o \u201cjuglares\u201d que caminaban por todas las veredas de M\u00e9xico, siempre con su guitarra bajo el brazo.<\/p>\n<p>Estas voces de la Revoluci\u00f3n, al llegar a las poblaciones y rancher\u00edas, se apropiaban de los atrios y los mercados para narrar las sonadas haza\u00f1as de los caudillos y las mujeres valerosas, como la Valentina, la Adelita, la Jesuita o la inc\u00f3gnita rielera que al lado de su \u201cJuan\u201d, supo de la lucha en carne propia, viajando en los techos de los carros y furgones del ferrocarril sin emitir ninguna queja.<\/p>\n<p>Las canciones nacidas bajo el fuego de la metralla y en los vivacs, siempre se\u00a0 apegaron al estricto sentido rom\u00e1ntico que requieren los c\u00e1nones de lo sentimental: \u201dsi Adelita quisiera ser mi novia\u201d, \u201cdame un abrazo y un besito, prenda amada\u201d, \u201cpor tus amores, trigue\u00f1a hermosa, yo he sufrido\u201d. Estas coplillas describ\u00edan el amor espont\u00e1neo y sublime que las arrojadas soldaderas despertaban entre los juanes.<\/p>\n<p>En cambio, en las ciudades y en las grandes concentraciones urbanas de la Rep\u00fablica Mexicana, al abrigo de las r\u00e1fagas y la metralla de los fusiles \u201cm\u00e1usser\u201d y las bater\u00edas alemanas Mondrag\u00f3n, muchas de las familias burguesas se entregaban\u00a0 al hast\u00edo de la tarde, para escuchar en el reluciente fon\u00f3grafo \u201cdel perrito que escucha la voz del amo\u201d,\u00a0 las canciones sentimentales de moda. Piezas que de ning\u00fan modo supieron de la lucha en las\u00a0 trincheras, de los aguerridos sure\u00f1os\u00a0 de Zapata, de los \u201ccarranclanes\u201d o de los fieles dorados de Pancho Villa. Valses afrancesados como \u201cTristes Jardines\u201d o \u201cAlejandra\u201d; notas que jam\u00e1s pisaron la l\u00ednea de combate, pero que de alg\u00fan modo amenazaron la tertulia de los estados mayores de tal o cual divisi\u00f3n del ej\u00e9rcito del pueblo.<\/p>\n<p>Cuando menos lo sent\u00eda la poblaci\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico, era brutalmente conmovida por la presencia de los carrancistas, militares de \u201ccaqui\u201d y sombrero tejano, diferentes en mucho a los llamados \u201csombrerudos\u201d de Zapata. Sin embargo, todos ellos ten\u00edan en com\u00fan la empresa de la Revoluci\u00f3n. Derecho que les permit\u00eda divertirse por igual; visitas a lugares <i>non sanctos<\/i>, bailongos en los sitios p\u00fablicos amenizados por la banda de don Velino M. Preza, a la consabida velada en alg\u00fan teatro donde Maria Conesa, \u201cLa gatita blanca\u201d deleitaba a la \u201crevolucionaria concurrencia\u201d con los cupl\u00e9s de moda, o con alguna canci\u00f3n alusiva al general Villa, a Zapata, o al temido Genovevo de la O.<\/p>\n<p>Y fue en el Teatro Principal, donde naci\u00f3 un mes de septiembre de 1913, la canci\u00f3n de la \u00e9poca revolucionaria, quiz\u00e1s la m\u00e1s representativa que habla del sentimiento amoroso hacia la mujer mexicana: \u201cOjos tapat\u00edos\u201d, escuchada como r\u00edo sonoro por los rudos o\u00eddos de los militares revolucionarios y por los expertos t\u00edmpanos de los tand\u00f3filos de todas las noches revisteriles del Principal: \u201cNo hay ojos m\u00e1s lindos en la tierra m\u00eda\u201d. La canci\u00f3n \u201cOjos tapat\u00edos\u201d naci\u00f3 como parte de la obra \u201cLas musas del pa\u00eds\u201d donde Jos\u00e9 F. Elizondo y Fernando M\u00e9ndez, obsequiaron a la concurrencia con su estupenda creaci\u00f3n musical. De esta manera, la m\u00fasica y el teatro manifestaron su presencia en los momentos cr\u00edticos del movimiento armado de 1910. (Texto de Pablo Due\u00f1as)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Revoluci\u00f3n Mexicana tuvo un significado social, ideol\u00f3gico y cultural. En el aspecto musical, es notable la profusi\u00f3n de obras surgidas en su entorno, ya fueran descriptivas (corridos) o amorosas (danzas y valses). En estas l\u00edneas abordamos el tema, que ha sido motivo de interesantes novelas, ensayos e investigaciones.<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":1424,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"wp_popup_display_lightbox":0,"wp_popup_suppress":"","wp_popup_trigger":"","wp_popup_trigger_amount":0,"wp_popup_disable_on_mobile":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1423","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-xeb","category-1","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1423","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1423"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1423\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1424"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1423"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1423"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1423"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}