{"id":1390,"date":"2013-10-29T11:24:01","date_gmt":"2013-10-29T17:24:01","guid":{"rendered":"http:\/\/xeb.imer.gob.mx\/?p=1390"},"modified":"2014-06-05T00:41:44","modified_gmt":"2014-06-05T00:41:44","slug":"los-colores-y-la-musica-en-dia-de-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/los-colores-y-la-musica-en-dia-de-muertos\/","title":{"rendered":"Los colores y la m\u00fasica en D\u00eda de Muertos"},"content":{"rendered":"<p>\u201cViene la muerte luciendo mil llamativos colores\u201d, dice la canci\u00f3n de Tom\u00e1s M\u00e9ndez.<\/p>\n<p>Esa muerte colorida y burlona que en manos de los art\u00edfices mexicanos, cobra\u00a0 actualidad en las celebraciones de los Santos Difuntos.<\/p>\n<p>Esquel\u00e9tica figura que se encuentra vinculada con la <i>vida, pasi\u00f3n y muerte<\/i> del mexicano y que se le representa muy colorida en las festividades de noviembre.<\/p>\n<p>La muerte como objeto de uso cotidiano entre los mexicanos, ha sido llevada a todos los terrenos, desde lo picaresco hasta lo surrealista, seg\u00fan afirmaba Andr\u00e9 Bret\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, donde la encontramos m\u00e1s \u00edntimamente vinculada a la cultura popular, es en la m\u00fasica y la literatura. Tal es el caso de la fiesta dedicada a los angelitos; tambi\u00e9n, en los velorios de ni\u00f1os donde sus notas imprimen al ambiente una atm\u00f3sfera de severa religiosidad.<\/p>\n<p>Estos <i>sones de difuntos<\/i>, de evidente influencia proveniente del <i>minuet<\/i> y que despu\u00e9s se denominaron <i>vinuetes<\/i> o <i>vi\u00f1uetes<\/i>, con el paso del tiempo han pasado a formar parte del repertorio funerario en distintas zonas de la Rep\u00fablica Mexicana. Un ejemplo lo constituye el \u201cSon del Angelito\u201d, que contiene una gran influencia de la m\u00fasica veracruzana, donde tambi\u00e9n es usada con los mismos fines, solo que apegada al temperamento de la gente de dicho estado.<\/p>\n<p>La costumbre de asociar la m\u00fasica con los velorios o con las festividades del d\u00eda de muertos, es una pr\u00e1ctica que data de los d\u00edas de los primeros pobladores\u00a0 Olmecas y Teotihuacanos en el Altiplano y en los Litorales, respectivamente.<\/p>\n<p>Esto responde a que dichos pueblos eran poseedores de un elevado concepto\u00a0 m\u00edstico-m\u00e1gico, sobre la vida y la muerte, mismo que se lleg\u00f3 a manifestar en los ofrecimientos y ofrendas dedicados a sus deidades principales, como Coatlicue. Adem\u00e1s del conocimiento sobre el viaje que la muerte representaba hacia el para\u00edso, lugar donde el cuerpo descansar\u00eda y solo se le proporcionar\u00edan los placeres destinados a los dioses. A este lugar, entre los nahoas, se le designaba como \u201cTlallocan\u201d y estaba exento de cualquier pasi\u00f3n terrenal, insana y mezquina.<\/p>\n<p>Por ello, el acto de la muerte era ampliamente festejado; celebraci\u00f3n que se efectuaba con la exposici\u00f3n de odas y poemas, y las notas de la m\u00fasica funeraria tradicional de los pueblos precolombinos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la conquista espa\u00f1ola, los pueblos ind\u00edgenas ante el contacto de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, sufrieron cambios radicales en cuanto a sus celebraciones funerarias. La presencia de la fiesta de los Fieles Difuntos entre los pueblos sometidos, caus\u00f3 un importante cambio en relaci\u00f3n con el culto y la ofrenda de la muerte. Sin embargo, la asociaci\u00f3n o mestizaje trajo una sensible renovaci\u00f3n que se llev\u00f3 hasta los terrenos de la m\u00fasica y la literatura.<\/p>\n<p>Un ejemplo tradicional de dicho cambio, lo observamos en la liturgia surgida de los dos contactos: el ind\u00edgena y el espa\u00f1ol, sobre todo en Mixquic, un barrio de la Ciudad de M\u00e9xico. A este lugar, los lugare\u00f1os lo han asociado con la muerte, desde tiempos muy remotos. Por ello, las costumbres, durante los primeros d\u00edas de noviembre, giran en torno al viaje al m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pasear un ata\u00fad que lleva dentro un esqueleto de cart\u00f3n, rodeado de cirios y de pla\u00f1ideras, tocan al azar en cualquier domicilio para recibir obsequios que guardan en un costal; una vez otorgados los regalos, se hincan, rezan y despu\u00e9s cantan una tonadita que dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201c\u2026A las animas benditas les perdonamos las velitas\/ \u00a1campanero mi tamal!\/ todo lo que hay en la mesa\/ yo me como bueno y sano\/ no me hace mal\u2026\u201d<\/p>\n<p>El \u201cpoeta de las cosas reales\u201d, Jaime Sabines, escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201c\u2026Te enterramos ayer\/ ayer te enterramos\/ te echamos tierra ayer\/ quedaste en la tierra ayer\/ estas rodeado de tierra desde ayer\/ arriba y\u00a0 abajo y a los lados por tus pies y por tu cabeza esta la tierra desde ayer\/ te metimos en la tierra\/ te tapamos con tierra ayer\/ perteneces a la tierra desde ayer\/ ayer te enterramos en la tierra\/ ayer\u2026\u201d<\/p>\n<p>Tan profundamente arraigado se encuentra entre los mexicanos el concepto de la muerte, que desde principios del siglo pasado se han escrito temas musicales, aludi\u00e9ndola sin cesar.<\/p>\n<p>Por ejemplo: \u201cEl muerto muri\u00f3\u201d canci\u00f3n picaresca de origen jalisciense; \u201cLa enlutada\u201d originada en Mazatl\u00e1n Sinaloa, hacia 1850; \u201cSaucillo del cementerio\u201d\u00a0 procedente de la Hacienda de Cerritos, Guanajuato, que se cantaba desde 1880; \u00a0\u201cTrist\u00edsimo pante\u00f3n\u201d surgida entre 1790\u00a0 o 1892, que lo mismo era conocida en Jalisco, Puebla y Aguascalientes; \u201cHoras de luto\u201d, pieza que tambi\u00e9n fue ampliamente conocida en distintos lugares de M\u00e9xico, y \u201cTumba de muerte\u201d, que fue muy conocida hasta 1920.<\/p>\n<p>De la misma manera en que el mexicano ha adoptado a la muerte como una expresi\u00f3n de rechazo a la vida, tambi\u00e9n ha sabido darle otras aplicaciones m\u00e1s emocionales, utiliz\u00e1ndola como veh\u00edculo de contacto con los seres amados que han emprendido el viaje sin retorno. Esta intimidad se logra con los elementos de la m\u00fasica y la literatura, mismos que se hacen presentes en los momentos mismos en que el alma parte a lo desconocido.<\/p>\n<p>En Oaxaca, por ejemplo, los difuntos son enterrados al comp\u00e1s melanc\u00f3lico de la m\u00fasica de viento o de la marimba.<\/p>\n<p>En Veracruz, el car\u00e1cter alegre, jocoso y bullanguero de los jarochos, despide a sus deudos con la alegre melod\u00eda de los sones y fandanguitos, haciendo intervenir -adem\u00e1s- la explosi\u00f3n estent\u00f3rea de los cohetes, que son lanzados al espacio, como intentando anunciar que el alma del difunto hacia el cielo se dirige.<\/p>\n<p>De modo que para el veracruzano, hasta la muerte es alegr\u00eda. Ya lo dijo en un conocido son jarocho: \u201cPara rezar el rosario\/ mi hermano que se muri\u00f3\/ ese s\u00ed era santulario\/ no un p\u00edcaro como yo\u2026\u201d<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, la gran fiesta en honor a la muerte se inicia el primero de noviembre en honor a los \u201cangelitos\u201d o ni\u00f1os difuntos. El siguiente d\u00eda es dedicado a recordar a los \u201cmayores\u201d, a los que no fueron al limbo.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas, desde la v\u00edspera, en casi todas las casas mexicanas del altiplano, el olor a incienso mezclado con los exquisitos olores de las guayabas, las naranjas, las hojaldras (pan de muerto), y la calabaza en \u201ctacha\u201d o \u201ccuachalalate\u201d, impregnan el esp\u00edritu del misticismo y recogimiento, pero a la vez alegran el coraz\u00f3n, con la certeza de que nuestros seres amados que se fueron, ah\u00ed est\u00e1n.\u00a0 Ellos regresan a disfrutar del color morado y solferino; del amarillo estridente de la flor de Cempas\u00fachil, del papel picado que ondea el viento, y de la m\u00fasica \u00bfpor qu\u00e9 no?, si la vida es alegr\u00eda y con ella hay que alegrar tambi\u00e9n la muerte.<\/p>\n<p>(Texto y fotograf\u00eda: Pablo Due\u00f1as)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00fasica popular mexicana ha sido compa\u00f1era de las festividades del D\u00eda de Muertos, desde tiempo inmemorial. De esto hablaremos en nuestro programa especial del 2 de noviembre, a partir de las 11 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":1391,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"wp_popup_display_lightbox":0,"wp_popup_suppress":"","wp_popup_trigger":"","wp_popup_trigger_amount":0,"wp_popup_disable_on_mobile":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1390","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-xeb","category-1","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1390","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1390"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1390\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1390"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1390"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/xeb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1390"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}