{"id":9604,"date":"2014-07-14T12:11:02","date_gmt":"2014-07-14T17:11:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.imer.mx\/rmi\/?p=9604"},"modified":"2015-04-28T17:58:08","modified_gmt":"2015-04-28T22:58:08","slug":"ochenta-y-cinco-rayas-tiene-el-tigre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/ochenta-y-cinco-rayas-tiene-el-tigre\/","title":{"rendered":"El retrato&#8230;Ochenta y cinco rayas tiene el tigre"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/07\/lizalde.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-9630\" src=\"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/07\/lizalde-300x199.jpg\" alt=\"lizalde\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/07\/lizalde-300x199.jpg 300w, https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/07\/lizalde-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2014\/07\/lizalde.jpg 1286w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Se llama Eduardo Lizalde y es poeta. Tambi\u00e9n amante de la \u00f3pera, carpintero muy reconocido en su casa, mel\u00f3mano de voz grave y profunda, hombre de radio y due\u00f1o de una escritura legendaria.<\/p>\n<p>Nacido en el Distrito Federal el 14 de julio de 1929, Lizalde es uno de nuestros m\u00e1ximos poetas. Es un hombre sabio y tiene fama de ser tajante como cuchillo. Le dicen El Tigre, porque los tigres lo han acompa\u00f1ado a lo largo de toda su vida: desde los seis a\u00f1os de edad, cuando aparecieron en la primera novela que ley\u00f3: <em>La perla roja<\/em>, de Emilio Salgari, seg\u00fan cuenta en su <em>Autobiograf\u00eda de un fracaso, <\/em>y despu\u00e9s, ara\u00f1\u00e1ndolo desde las novelas de Rudyard Kipling y las historietas de Tarz\u00e1n. Pero, sobre todo, como s\u00edmbolo y met\u00e1fora en otros libros \u2013de Balzac, Rilke, William Blake- donde el tigre estaba oculto y ronroneaba. Escribir se convirti\u00f3 entonces, para Eduardo Lizalde, en tentaci\u00f3n irresistible.<\/p>\n<p>\u201cEscrib\u00ed poemas desde muy ni\u00f1o, y a los trece a\u00f1os o doce, me consideraba capaz de llevar delante de manera genial cuando menos tres carreras: la de cantante, la de pintor y la de poeta. Me parec\u00eda posible, en breve tiempo, ser cuando menos como el bar\u00edtono Titta Ruffo, Miguel \u00c1ngel y G\u00f3ngora si me empujaban vientos propicios.\u201d<\/p>\n<p>Los vientos, sin embargo, lo condujeron por el habitual camino del creador. A los 18 a\u00f1os comenz\u00f3 a publicar peque\u00f1os poemas en el peri\u00f3dico <em>El Universal<\/em> y, cuando ten\u00eda 27, apareci\u00f3 su primer libro <em>La mala hora<\/em>. Asimil\u00f3 entonces que escribir era un di\u00e1logo con la tradici\u00f3n literaria universal y se dio a la tarea de buscar su propia voz. Lizalde afin\u00f3 la tesitura y en el momento propicio alcanz\u00f3 su completa madurez literaria, fue en 1970, cuando public\u00f3 <em>El tigre en la casa<\/em>. Este libro marc\u00f3 un hito en la poes\u00eda mexicana. A prop\u00f3sito de \u00e9l Octavio Paz escribi\u00f3: \u201cFue ese a\u00f1o, en el sentido fuerte de la palabra, el de la aparici\u00f3n de un poeta verdadero. Tiene algo de milagroso\u201d. Su amigo Salvador Elizondo, dijo que esa obra cambi\u00f3 el lenguaje y el tono po\u00e9ticos, y agreg\u00f3: \u201c.todo aqu\u00ed est\u00e1 investido de una violencia y de un sentimiento nihilista que se expresa por im\u00e1genes de una atroz belleza que no tienen, ciertamente, paralelo en la historia de nuestra poes\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>El erotismo y el humor han ido juntos en la obra de Lizalde. Indistintamente sus poemas desembocan en una celebraci\u00f3n vital de todo lo que es humano: los apetitos, las palabras y las cosas, el infortunio amoroso, la fatal futilidad, la muerte individual y de la especie, los impulsos m\u00e1s bajos y los deseos m\u00e1s altos. Pero tambi\u00e9n la pasi\u00f3n y el amor que todo lo ocupan y que no nos dejan nunca.<\/p>\n<p>El Instituto Mexicano de la Radio festeja a Eduardo Lizalde por un a\u00f1o m\u00e1s vida. Nos llena de orgullo que su voz y su creatividad est\u00e9n presentes en nuestras ondas radiof\u00f3nicas. Gracias por todo ello y tambi\u00e9n por su elegancia y encanto como conductor y por toda la sapiencia que nos ha regalado en <em>Contrapunto<\/em> y <em>Memorias y Presencias.<\/em><\/p>\n<p>Ochenta y cinco rayas tiene nuestro tigre.<\/p>\n<p>Les invitamos a escuchar, en el audio que se encuentra debajo de estas l\u00edneas, una de las colaboraciones especiales que el Maestro Eduardo Lizalde ha hecho para el IMER.<\/p>\n<h3>Escucha el audio.<\/h3>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-9604-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/www.imer.gob.mx\/phpwrappers\/podcast\/apitrck\/uploads\/332\/anecdotas_y_reedicion_siglo_de_un_dia.mp3?_=1\" \/><a href=\"http:\/\/www.imer.gob.mx\/phpwrappers\/podcast\/apitrck\/uploads\/332\/anecdotas_y_reedicion_siglo_de_un_dia.mp3\">http:\/\/www.imer.gob.mx\/phpwrappers\/podcast\/apitrck\/uploads\/332\/anecdotas_y_reedicion_siglo_de_un_dia.mp3<\/a><\/audio>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nacido en el Distrito Federal el 14 de julio de 1929, Lizalde es uno de nuestros m\u00e1ximos poetas. Es un hombre sabio y tiene fama de ser tajante como cuchillo. Le dicen El Tigre, porque los tigres lo han acompa\u00f1ado a lo largo de toda su vida: desde los seis a\u00f1os de edad, cuando aparecieron en la primera novela que ley\u00f3: La perla roja, de Emilio Salgari, seg\u00fan cuenta en su Autobiograf\u00eda de un fracaso, y despu\u00e9s, ara\u00f1\u00e1ndolo desde las novelas de Rudyard Kipling y las historietas de Tarz\u00e1n. Pero, sobre todo, como s\u00edmbolo y met\u00e1fora en otros libros \u2013de Balzac, Rilke, William Blake- donde el tigre estaba oculto y ronroneaba. Escribir se convirti\u00f3 entonces, para Eduardo Lizalde, en tentaci\u00f3n irresistible.<\/p>\n<p>Leer m\u00e1s y escuchar, click en el t\u00edtulo.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":9629,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"wp_popup_display_lightbox":0,"wp_popup_suppress":"","wp_popup_trigger":"","wp_popup_trigger_amount":0,"wp_popup_disable_on_mobile":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9604","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-imer","category-1","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9604","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9604"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9604\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/rmi\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}