{"id":20958,"date":"2021-03-21T19:17:04","date_gmt":"2021-03-22T01:17:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/?p=20958"},"modified":"2021-03-21T20:40:19","modified_gmt":"2021-03-22T02:40:19","slug":"la-mano-izquierda-de-bach","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/la-mano-izquierda-de-bach\/","title":{"rendered":"La mano izquierda de Bach"},"content":{"rendered":"<p>ARTICULO ORIGINAL<br \/>AUTOR DE ART\u00cdCULO ORIGINAL: Pablo L. Rodr\u00edguez\u00a0<br \/>FECHA DE PUBLICACI\u00d3N ORIGINAL: 21 de marzo, 2021<br \/>TEXTO Y GR\u00c1FICOS ORIGINALES: <a href=\"https:\/\/scherzo.es\/la-mano-izquierda-de-bach\/?fbclid=IwAR3mwvFEi4ZnYVG1-xADNORKsXENaj6N6oiNJfy8BnWz2SMyFl5LUALKzn0\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Revista Scherzo<\/a><\/p>\n<p>El 19 de octubre de 1894, durante las obras de demolici\u00f3n de la Iglesia de San Juan de Leipzig, se realizaron unas excavaciones para encontrar la tumba de Bach. Se sab\u00eda que sus restos hab\u00edan sido sepultados junto al muro sur de esa iglesia, dentro de un ata\u00fad de roble, el 31 de julio de 1750. Pero no se marc\u00f3 el lugar y, con el tiempo, se perdi\u00f3 su ubicaci\u00f3n exacta. Despu\u00e9s de tres d\u00edas de trabajo en condiciones clim\u00e1ticas adversas, los operarios localizaron tres ata\u00fades de esa madera, todav\u00eda poco frecuente en Leipzig. Uno era de una mujer, en otro se encontr\u00f3 a un var\u00f3n de mediana edad con el cr\u00e1neo destrozado y, en el tercero, estaba el esqueleto completo de un hombre mayor. El estudio anat\u00f3mico determin\u00f3 que este \u00faltimo podr\u00eda ser el compositor de Eisenach. Pero la incesante lluvia dificult\u00f3 mucho su extracci\u00f3n, y, al parecer, se perdieron no pocos huesos. En la monograf\u00eda de Reinhard Ludewig, Johann Sebastian Bach im Spiegel der Medizin (Edition Waechterpappel, 2000), podemos leer todos los detalles.<\/p>\n<p>El estudio del esqueleto de Bach se encarg\u00f3 a Wilhelm His. Este anatomista suizo, que era profesor de anatom\u00eda y fisiolog\u00eda en la universidad de Leipzig, lo mont\u00f3 en un tablero y lo fotografi\u00f3. En 1895 public\u00f3 sus conclusiones encaminadas a demostrar la autenticidad de esos huesos y a determinar, adem\u00e1s, la fisonom\u00eda del rostro de Bach. Era el primer intento de una reconstrucci\u00f3n facial. Para ello, el anatomista combin\u00f3 el cr\u00e1neo de Bach con varias mediciones sobre tejidos blandos de cad\u00e1veres. Tambi\u00e9n contrat\u00f3 al escultor Carl Ludwig Seffner que realiz\u00f3 un molde en arcilla y bronce del cr\u00e1neo de Bach. Seffner esculpi\u00f3 un busto de m\u00e1rmol a partir de los estudios de His y los rasgos del famoso retrato pintado por Elias Gottlob Haussmann, en 1746, el \u00fanico para el que Bach pos\u00f3. Ese busto se encuentra en el Museo Bach de Leipzig, aunque mucho m\u00e1s conocida es la estatua de bronce que realiz\u00f3, en 1908, y se ubica frente a la Iglesia de Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>En 2008, los trabajos de His y Steffens sirvieron de punto de partida para una nueva reconstrucci\u00f3n facial en 3D. Un encargo del Museo Bach de Leipzig al Centro de Arte Forense y M\u00e9dico de la Universidad de Dundee. La responsable del proyecto, Caroline Wilkinson, utiliz\u00f3 el molde de Seffner del cr\u00e1neo de Bach y tambi\u00e9n los estudios de tejido de His, junto a una base de datos muscular y otras evidencias, para reconstruir digitalmente la fisonom\u00eda del compositor.<\/p>\n<p>Pero volvamos a los huesos de Bach, que regresaron a la tierra, en 1904, aunque esta vez frente al altar de la nueva iglesia de San Juan. No duraron mucho all\u00ed. Los graves da\u00f1os que sufri\u00f3 ese centro eclesi\u00e1stico durante la Segunda Guerra Mundial obligaron a su demolici\u00f3n, en 1949. Y los restos de Bach se trasladaron a su actual ubicaci\u00f3n, dentro de la Iglesia de Santo Tom\u00e1s. Durante ese traslado, el cirujano maxilofacial Wolfgang Rosenthal volvi\u00f3 a examinar el esqueleto de Bach y describi\u00f3 un detalle que confirm\u00f3, todav\u00eda m\u00e1s, su autenticidad. Al parecer, descubri\u00f3 en los pies espolones calc\u00e1neos, la deformaci\u00f3n habitual en el tac\u00f3n de los organistas, conocida en Alemania como \u201cOrganistenkrankheit\u201d, aunque no realiz\u00f3 nuevas fotograf\u00edas y sus conclusiones aparecieron muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1962, dentro de la revista de la Academia alemana de las ciencias naturales Leopoldina.<\/p>\n<p>Los restos \u00f3seos de Bach volvieron a ser noticia hace ahora tres a\u00f1os, en relaci\u00f3n con su 333 cumplea\u00f1os. Andreas Otte, un profesor de tecnolog\u00eda m\u00e9dica de la Universidad de Offenburg, public\u00f3 un extenso estudio en dos partes en el Archiv f\u00fcr Kriminologie donde determin\u00f3 las medidas exactas del compositor, a trav\u00e9s de una simulaci\u00f3n geom\u00e9trica y un c\u00e1lculo matem\u00e1tico basado en la referida fotograf\u00eda publicada por His, en 1895. Quiz\u00e1 no sorprenda mucho que Bach midiera 167 cent\u00edmetros de altura, pero s\u00ed los 26 cent\u00edmetros de envergadura que Otte calcul\u00f3 para su mano izquierda. Una extensi\u00f3n con la que podr\u00eda abarcar f\u00e1cilmente una duod\u00e9cima, es decir, doce teclas blancas del teclado de un piano actual.<\/p>\n<p>Otte relaciona esa envergadura con lo indicado por su hijo Carl Philip Emmanuel junto con su disc\u00edpulo Johann Friedrich Agricola en la necrol\u00f3gica publicada dentro de la Musikalische Bibliothek, de Lorenz Christoph Mizler, en 1754. All\u00ed destacan no s\u00f3lo que \u201cfue el mayor organista y clavecinista que haya existido\u201d, sino tambi\u00e9n su capacidad para \u201cejecutar las mayores dificultades con la ligereza m\u00e1s fluida\u201d. El organista y te\u00f3rico Johann Nikolaus Forkel aporta m\u00e1s detalles acerca de su forma de tocar, y de sus inmensas manos, a partir de testimonios directos de sus hijos Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emanuel, dentro de su pionera biograf\u00eda de 1802, Ueber Johann Sebastian Bachs Leben, Kunst und Kunstwerke: \u201cBach colocaba la mano sobre las teclas de la siguiente manera: los cinco dedos recorvados de tal modo que su extremidad ca\u00eda perpendicularmente sobre el teclado (\u2026) Los dedos no pueden caer ni ser arrojados sobre las teclas respectivas, seg\u00fan ocurre frecuentemente. Al contrario, est\u00e1n posados sobre la nota, con plena conciencia del poder interno que tienen que desarrollar\u201d.<\/p>\n<p>Pero el testimonio m\u00e1s preciso para apoyar el descubrimiento de Otte sobre la mano de Bach lo leemos dentro de Ideen zu einer \u00c4sthetik der Tonkunst, un tratado de Christian Friedrich Daniel Schubart redactado, entre 1784 y 1785, durante su cautiverio en la fortaleza de Hohenasperg. Este poeta, compositor y organista alem\u00e1n, que suele citarse en los libros de historia de la m\u00fasica como autor del poema Die Forelle que utiliz\u00f3 Franz Schubert en su popular lied de 1817, fue un activo escritor y polemista. Ejerci\u00f3 contra los jesuitas y denunci\u00f3 las pr\u00e1cticas absolutistas del ducado de Wurtemberg que provocaron su encarcelamiento, en 1777. No fue liberado hasta diez a\u00f1os despu\u00e9s, aunque H\u00f6lderlin y otros asumieron la leyenda de que fue enterrado vivo, en 1791, y de que su f\u00e9retro estaba rayado por dentro. Charles Burney conoci\u00f3 a Schubart en Luisburgo y escribe sobre \u00e9l, dentro de The Present State of Music in Germany, the Netherlands, and United Provinces (1773). El historiador brit\u00e1nico, que se entendi\u00f3 con Schubart en lat\u00edn, afirma que estudi\u00f3 dentro de la escuela de Bach y que es un m\u00fasico de genio original. \u201cMuchas de sus piezas se han publicado en Holanda y est\u00e1n llenas de gusto y fuego. Toca el clavicordio con gran delicadeza y expresi\u00f3n; sus dedos son brillantes y elegantes\u201d, a\u00f1ade. Pero sus pocas composiciones para teclado conservadas siguen siendo desconocidas, a excepci\u00f3n de sus canciones o el salmo con cuerda y \u00f3rgano que escribi\u00f3 al final de su vida. Burney reconoce, no obstante, que apenas era valorado musicalmente: \u201cLa gente corriente lo considera un loco y el resto lo ignora\u201d.<\/p>\n<p>Su referido tratado Ideas para una est\u00e9tica del arte sonoro tan s\u00f3lo se public\u00f3 p\u00f3stumamente, en 1806, e incluye un preciso retrato de Bach, \u201cel Orfeo de los alemanes\u201d. Aqu\u00ed le dedica certeras loas como compositor y teclista: \u201cFue un genio en grado sumo (\u2026) Tocaba el clavicordio, el fortepiano y el clave con igual genio; y en el \u00f3rgano \u00bfqui\u00e9n se le puede comparar?\u201d Pero tambi\u00e9n escribe sobre su mano izquierda: \u201cSu mano era gigantesca. Pulsaba por ejemplo una duod\u00e9cima con la mano izquierda y glosaba con los dedos intermedios. Realizaba escalas en el pedalero con la mayor precisi\u00f3n; mezclaba los registros de forma tan imperceptible que el oyente pr\u00e1cticamente sucumb\u00eda en el torbellino de sus encantamientos. Su mano era incansable y aguantaba d\u00edas enteros al \u00f3rgano. Tocaba el clavicordio con tanta destreza como el \u00f3rgano y cambi\u00f3 todas las partes del arte de los sonidos con la fuerza de un atlante\u201d. Pueden leer lo que sigue dentro de la excelente traducci\u00f3n de Juan Jos\u00e9 Carreras de Johann Sebastian Bach: Documentos sobre su vida y su obra (Alianza M\u00fasica, 2001), una monograf\u00eda hoy agotada que pide a gritos una reimpresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que los teclados de la \u00e9poca de Bach eran m\u00e1s peque\u00f1os que los actuales, pero a las evidencias de Schubart y otros coet\u00e1neos se unen ahora a las mediciones de sus huesos realizadas por Otte, en 2018. Quiz\u00e1 ahora se comprendan mejor algunos pasajes de sus fugas y otras composiciones para teclado donde exige extensiones de und\u00e9cima y duod\u00e9cima en la mano izquierda. Por cierto: \u00a1feliz 336 cumplea\u00f1os, se\u00f1or Bach!<\/p>\n<figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"299\" src=\"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/bach_esqueleto-1.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption>Foto: Wilhelm His, 1895<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 19 de octubre de 1894, durante las obras de demolici\u00f3n de la Iglesia de San Juan de Leipzig, se realizaron unas excavaciones para encontrar la tumba de Bach. Se sab\u00eda que sus restos hab\u00edan sido sepultados junto al muro sur de esa iglesia, dentro de un ata\u00fad de roble, el 31 de julio de 1750. Pero no se marc\u00f3 el lugar y, con el tiempo, se perdi\u00f3 su ubicaci\u00f3n exacta. Despu\u00e9s de tres d\u00edas de trabajo en condiciones clim\u00e1ticas adversas, los operarios localizaron tres ata\u00fades de esa madera, todav\u00eda poco frecuente en Leipzig. Uno era de una mujer, en otro se encontr\u00f3 a un var\u00f3n de mediana edad con el cr\u00e1neo destrozado y, en el tercero, estaba el esqueleto completo de un hombre mayor. El estudio anat\u00f3mico determin\u00f3 que este \u00faltimo podr\u00eda ser el compositor de Eisenach. Pero la incesante lluvia dificult\u00f3 mucho su extracci\u00f3n, y, al parecer, se perdieron no pocos huesos. En la monograf\u00eda de Reinhard Ludewig, Johann Sebastian Bach im Spiegel der Medizin (Edition Waechterpappel, 2000), podemos leer todos los detalles.<br \/>\nEl estudio del esqueleto de Bach se encarg\u00f3 a Wilhelm His. Este anatomista suizo, que era profesor de anatom\u00eda y fisiolog\u00eda en la universidad de Leipzig, lo mont\u00f3 en un tablero y lo fotografi\u00f3. En 1895 public\u00f3 sus conclusiones encaminadas a demostrar la autenticidad de esos huesos y a determinar, adem\u00e1s, la fisonom\u00eda del rostro de Bach. Era el primer intento de una reconstrucci\u00f3n facial. Para ello, el anatomista combin\u00f3 el cr\u00e1neo de Bach con varias mediciones sobre tejidos blandos de cad\u00e1veres. Tambi\u00e9n contrat\u00f3 al escultor Carl Ludwig Seffner que realiz\u00f3 un molde en arcilla y bronce del cr\u00e1neo de Bach. Seffner esculpi\u00f3 un busto de m\u00e1rmol a partir de los estudios de His y los rasgos del famoso retrato pintado por Elias Gottlob Haussmann, en 1746, el \u00fanico para el que Bach pos\u00f3. Ese busto se encuentra en el Museo Bach de Leipzig, aunque mucho m\u00e1s conocida es la estatua de bronce que realiz\u00f3, en 1908, y se ubica frente a la Iglesia de Santo Tom\u00e1s.<br \/>\nEn 2008, los trabajos de His y Steffens sirvieron de punto de partida para una nueva reconstrucci\u00f3n facial en 3D. Un encargo del Museo Bach de Leipzig al Centro de Arte Forense y M\u00e9dico de la Universidad de Dundee. La responsable del proyecto, Caroline Wilkinson, utiliz\u00f3 el molde de Seffner del cr\u00e1neo de Bach y tambi\u00e9n los estudios de tejido de His, junto a una base de datos muscular y otras evidencias, para reconstruir digitalmente la fisonom\u00eda del compositor.<br \/>\nPero volvamos a los huesos de Bach, que regresaron a la tierra, en 1904, aunque esta vez frente al altar de la nueva iglesia de San Juan. No duraron mucho all\u00ed. Los graves da\u00f1os que sufri\u00f3 ese centro eclesi\u00e1stico durante la Segunda Guerra Mundial obligaron a su demolici\u00f3n, en 1949. Y los restos de Bach se trasladaron a su actual ubicaci\u00f3n, dentro de la Iglesia de Santo Tom\u00e1s. Durante ese traslado, el cirujano maxilofacial Wolfgang Rosenthal volvi\u00f3 a examinar el esqueleto de Bach y describi\u00f3 un detalle que confirm\u00f3, todav\u00eda m\u00e1s, su autenticidad. Al parecer, descubri\u00f3 en los pies espolones calc\u00e1neos, la deformaci\u00f3n habitual en el tac\u00f3n de los organistas, conocida en Alemania como \u201cOrganistenkrankheit\u201d, aunque no realiz\u00f3 nuevas fotograf\u00edas y sus conclusiones aparecieron muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1962, dentro de la revista de la Academia alemana de las ciencias naturales Leopoldina.<br \/>\nLos restos \u00f3seos de Bach volvieron a ser noticia hace ahora tres a\u00f1os, en relaci\u00f3n con su 333 cumplea\u00f1os. Andreas Otte, un profesor de tecnolog\u00eda m\u00e9dica de la Universidad de Offenburg, public\u00f3 un extenso estudio en dos partes en el Archiv f\u00fcr Kriminologie donde determin\u00f3 las medidas exactas del compositor, a trav\u00e9s de una simulaci\u00f3n geom\u00e9trica y un c\u00e1lculo matem\u00e1tico basado en la referida fotograf\u00eda publicada por His, en 1895. Quiz\u00e1 no sorprenda mucho que Bach midiera 167 cent\u00edmetros de altura, pero s\u00ed los 26 cent\u00edmetros de envergadura que Otte calcul\u00f3 para su mano izquierda. Una extensi\u00f3n con la que podr\u00eda abarcar f\u00e1cilmente una duod\u00e9cima, es decir, doce teclas blancas del teclado de un piano actual.<br \/>\nOtte relaciona esa envergadura con lo indicado por su hijo Carl Philip Emmanuel junto con su disc\u00edpulo Johann Friedrich Agricola en la necrol\u00f3gica publicada dentro de la Musikalische Bibliothek, de Lorenz Christoph Mizler, en 1754. All\u00ed destacan no s\u00f3lo que \u201cfue el mayor organista y clavecinista que haya existido\u201d, sino tambi\u00e9n su capacidad para \u201cejecutar las mayores dificultades con la ligereza m\u00e1s fluida\u201d. El organista y te\u00f3rico Johann Nikolaus Forkel aporta m\u00e1s detalles acerca de su forma de tocar, y de sus inmensas manos, a partir de testimonios directos de sus hijos Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emanuel, dentro de su pionera biograf\u00eda de 1802, Ueber Johann Sebastian Bachs Leben, Kunst und Kunstwerke: \u201cBach colocaba la mano sobre las teclas de la siguiente manera: los cinco dedos recorvados de tal modo que su extremidad ca\u00eda perpendicularmente sobre el teclado (\u2026) Los dedos no pueden caer ni ser arrojados sobre las teclas respectivas, seg\u00fan ocurre frecuentemente. Al contrario, est\u00e1n posados sobre la nota, con plena conciencia del poder interno que tienen que desarrollar\u201d.<br \/>\nPero el testimonio m\u00e1s preciso para apoyar el descubrimiento de Otte sobre la mano de Bach lo leemos dentro de Ideen zu einer \u00c4sthetik der Tonkunst, un tratado de Christian Friedrich Daniel Schubart redactado, entre 1784 y 1785, durante su cautiverio en la fortaleza de Hohenasperg. Este poeta, compositor y organista alem\u00e1n, que suele citarse en los libros de historia de la m\u00fasica como autor del poema Die Forelle que utiliz\u00f3 Franz Schubert en su popular lied de 1817, fue un activo escritor y polemista. Ejerci\u00f3 contra los jesuitas y denunci\u00f3 las pr\u00e1cticas absolutistas del ducado de Wurtemberg que provocaron su encarcelamiento, en 1777. No fue liberado hasta diez a\u00f1os despu\u00e9s, aunque H\u00f6lderlin y otros asumieron la leyenda de que fue enterrado vivo, en 1791, y de que su f\u00e9retro estaba rayado por dentro. Charles Burney conoci\u00f3 a Schubart en Luisburgo y escribe sobre \u00e9l, dentro de The Present State of Music in Germany, the Netherlands, and United Provinces (1773). El historiador brit\u00e1nico, que se entendi\u00f3 con Schubart en lat\u00edn, afirma que estudi\u00f3 dentro de la escuela de Bach y que es un m\u00fasico de genio original. \u201cMuchas de sus piezas se han publicado en Holanda y est\u00e1n llenas de gusto y fuego. Toca el clavicordio con gran delicadeza y expresi\u00f3n; sus dedos son brillantes y elegantes\u201d, a\u00f1ade. Pero sus pocas composiciones para teclado conservadas siguen siendo desconocidas, a excepci\u00f3n de sus canciones o el salmo con cuerda y \u00f3rgano que escribi\u00f3 al final de su vida. Burney reconoce, no obstante, que apenas era valorado musicalmente: \u201cLa gente corriente lo considera un loco y el resto lo ignora\u201d.<br \/>\nSu referido tratado Ideas para una est\u00e9tica del arte sonoro tan s\u00f3lo se public\u00f3 p\u00f3stumamente, en 1806, e incluye un preciso retrato de Bach, \u201cel Orfeo de los alemanes\u201d. Aqu\u00ed le dedica certeras loas como compositor y teclista: \u201cFue un genio en grado sumo (\u2026) Tocaba el clavicordio, el fortepiano y el clave con igual genio; y en el \u00f3rgano \u00bfqui\u00e9n se le puede comparar?\u201d Pero tambi\u00e9n escribe sobre su mano izquierda: \u201cSu mano era gigantesca. Pulsaba por ejemplo una duod\u00e9cima con la mano izquierda y glosaba con los dedos intermedios. Realizaba escalas en el pedalero con la mayor precisi\u00f3n; mezclaba los registros de forma tan imperceptible que el oyente pr\u00e1cticamente sucumb\u00eda en el torbellino de sus encantamientos. Su mano era incansable y aguantaba d\u00edas enteros al \u00f3rgano. Tocaba el clavicordio con tanta destreza como el \u00f3rgano y cambi\u00f3 todas las partes del arte de los sonidos con la fuerza de un atlante\u201d. Pueden leer lo que sigue dentro de la excelente traducci\u00f3n de Juan Jos\u00e9 Carreras de Johann Sebastian Bach: Documentos sobre su vida y su obra (Alianza M\u00fasica, 2001), una monograf\u00eda hoy agotada que pide a gritos una reimpresi\u00f3n.<br \/>\nEst\u00e1 claro que los teclados de la \u00e9poca de Bach eran m\u00e1s peque\u00f1os que los actuales, pero a las evidencias de Schubart y otros coet\u00e1neos se unen ahora a las mediciones de sus huesos realizadas por Otte, en 2018. Quiz\u00e1 ahora se comprendan mejor algunos pasajes de sus fugas y otras composiciones para teclado donde exige extensiones de und\u00e9cima y duod\u00e9cima en la mano izquierda. Por cierto: \u00a1feliz 336 cumplea\u00f1os, se\u00f1or Bach!<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":20964,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"wp_popup_display_lightbox":0,"wp_popup_suppress":"","wp_popup_trigger":"","wp_popup_trigger_amount":0,"wp_popup_disable_on_mobile":false,"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[],"class_list":["post-20958","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos-recomendados","category-37","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20958\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20964"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.imer.mx\/opus\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}