Juan de la Cabada, nace en Campeche el 4 de septiembre de 1899, figura entre los autores mexicanos más insólitos de nuestra literatura por haber sido, al mismo tiempo, periodista, cuentista, guionista cinematográfico y un comprometido luchador social. A veces más político que escritor, decían algunos, pero siempre un narrador sorprendente.

Estudia en colegios católicos, primero en Campeche y luego en Mérida y en 1916 se embarca a Cuba, en donde vive seis años trabajando y estudiando literatura de manera autodidacta. A su regreso a México se dedica a la enseñanza y se afilia al Partido Comunista Mexicano. En 1928, se publican cuentos suyos en diferentes periódicos de lucha como El Libertador, Espartaco, El Machete -órgano oficial del Partido Comunista- y la revista de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

En su literatura e ideología, Juan de la Cabada dirige su mirada a los pueblos originarios de México cuando nadie los consideraba importantes y permanecen en el olvido. Se convierte en un conocedor de la cultura indígena y admirador de la cosmogonía maya y plasma en diversas narraciones, la vida y costumbres de los pueblos del sureste, algunas veces en forma de crónica o testimonio y otras vestidas de metáfora y fantasía.

En los años que siguieron, la temática de su breve, pero intensa producción cuentística recoge historias de mar, de selvas mayas pobladas de tigres, coyotes, lagartos y seres mágicos; de esclavos, campesinos y pescadores, de hombres hechizados de amor y de espíritus que hablaban con la voz del demonio. Muchos quisieron definir a De la Cabada como integrante del realismo mágico y más cercano a Alejo Carpentier que a Juan José Arreola, pero lo cierto es que no pertenece a ningún grupo ni representa ningún estilo. Aparecen sus libros Paseo de mentiras e Incidentes melódicos del mundo irracional.

En 1951 se inicia formalmente como guionista de cine. Trabaja con Luis Buñuel, Luis Alcoriza y José Revueltas en la adaptación de Subida al cielo; después adapta un relato de Mauricio de la Serna para la cinta La ilusión viaja en tranvía y hace el guion de Canasta de cuentos mexicanos invitado por Julio Bracho y el de la cinta Las señoritas Vivanco, escrito con Elena Garro. En 1973 colabora con Eduardo del Río (Rius), en el guion de Calzonzin Inspector, recreando los personajes de la entonces famosa historieta de sátira política Los Supermachos y su adaptación en 1975 de Las fuerzas vivas, de Luis Alcoriza, gana un premio al mejor guion en el festival de Cartagena, Colombia.

Juan de la Cabada, elogiado por Octavio Paz, Alfonso Reyes, René Avilés Fabila y Ermilo Abreu Gómez, muere en la Ciudad de México el 26 de septiembre de 1986.

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