Desde la huelga sexual de las mujeres de Liberia que allanó el camino hacia la paz, el «Día Libre de las Mujeres» en Islandia para reclamar la igualdad económica hasta la repercusión mundial del movimiento #MeToo, la historia nos ha enseñado que el cambio es posible a través del activismo colectivo.
No se trata solamente de grandes titulares, victorias legales y acuerdos internacionales, el cambio se necesita en la manera en que pensamos y actuamos todos los días, para generar un efecto dominó que beneficie a todas las personas.
A medida que nos introducimos en la nueva década y hacemos un balance de los avances a nivel mundial en materia de derechos de las mujeres y en el caso que nos toca, en los medios de comunicación:

Según el estudio más importante sobre la caracterización, participación y representación de mujeres en los medios de comunicación, que abarcó 20 años y 114 países, sólo el 24 % de las personas que se escuchan, leen o ven en la prensa escrita, la televisión o la radio son mujeres. También existe un techo de cristal para las periodistas mujeres en los artículos e informes de la prensa escrita y la televisión: al año 2015, sólo el 37 % de las historias son de autoría femenina, y esta cifra no ha cambiado en 10 años.

Pese a la promesa de democratización de los medios digitales, la baja representación de las mujeres en los medios de comunicación tradicionales también se ve reflejada en los medios digitales: un 26 % de las personas que redactan noticias y tuits periodísticos en Internet. Un 4 % de los artículos periodísticos tradicionales y digitales desafían abiertamente los estereotipos de género.

Los estereotipos y otros factores que provocan la subrepresentación de las mujeres en los medios, tienen un papel crucial en la formación de actitudes dañinas, de falta de respeto y violencia contra las mujeres.
Por eso, este año, invitamos a todos los hombres a unirse a la campaña #GeneraciónIgualdad para promover la igualdad de género mediante estas simples acciones diarias. 
1. Comprométete a repartir por igual las tareas
Las mujeres se ocupan tres veces más del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que los hombres, lo que resta tiempo y energía a las mujeres para avanzar en sus carreras, ganar más dinero y disfrutar de las actividades de ocio. 
Demuestra que te importa: comprométete a repartir por igual las tareas domésticas, las responsabilidades de crianza y otro trabajo no remunerado.
2. Denunciar los casos de sexismo y acoso
Desde los piropos y la machoexplicación hasta las bromas sexuales inapropiadas, las mujeres se enfrentan a diario a todo tipo de comportamiento sexista e irrespetuoso en lugares públicos y privados.
Puedes romper el status quo y desafiar a tus pares. Empieza por denunciar cualquier comportamiento inadecuado y cuestiona cualquier noción estereotipada de género mediante un diálogo abierto.
3. Exigir una cultura de igualdad en el trabajo  
Desde el acoso sexual hasta la brecha salarial de género, las mujeres enfrentan una lista completa de prácticas discriminatorias en lo que se refiere al lugar de trabajo. Exige un ambiente de trabajo progresista a través de la representación equitativa de mujeres en los altos cargos y juntas directivas, la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor y el dictado de cursos de formación sobre igualdad de género.
4. Desafiar los estándares de belleza
Los estándares de belleza casi siempre fomentan una visión estrecha e irreal de la feminidad, que pueden provocar graves problemas mentales y físicos.
Cuestiona tus creencias sobre lo que significa la belleza, dale el mismo valor a todos los cuerpos y denuncia los casos de humillación física cuando seas testigo de ellos. 
5. Dialoga sobre el significado de la masculinidad.
Las nociones de masculinidad tradicionales suelen desalentar a los niños y los hombres de comunicar abiertamente sus sentimientos.
Fomenta un entorno donde los niños y los hombres se sientan seguros al expresar sus emociones: déjales saber que sus sentimientos son válidos e invítalos a compartirlos. No te burles de ellos ni los ignores, y delata a quienes lo hagan. 
6. Enseñarles a las niñas lo valiosas que son
Recuérdales a las niñas que forman parte de tu vida que son fuertes, capaces y se merecen el mismo respeto que los niños. Anímalas a alzar la voz y hacerse valer por su inteligencia, fortaleza, capacidad de liderazgo, destreza física y más.
Contrarresta las narrativas y el lenguaje que las persuada de no hacerlo. Demuéstrales que sus pensamientos importan pidiéndoles su opinión y escuchándolas cuando hablen.
7. Respetar las decisiones de las demás personas
Cada persona tiene el derecho de tomar decisiones sobre su cuerpo, bienestar, familia y futuro.
Cuando las decisiones de otra persona te molesten, pregúntate por qué. Analiza los prejuicios que puedan estar impulsando tu reacción y considera las circunstancias. Asume la responsabilidad de aprender y pensar de manera crítica sobre las situaciones de las demás personas. 
En el IMER la decisión de mando se encuentra de la siguiente manera: Mujeres 67% / Hombres 33%.