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PASTILLA

A mediados de los 90 ́s, Los Ángeles se convirtió en el epicentro de una explosión del Rock en Español. Los hermanos Monroy junto con sus amigos Heriberto González y Eric Rubalcava, se unieron a la escena emergente y adoptaron el nombre de Pastilla. Sabiamente, mientras muchos se confinaban a la rígida y genérica formula del rock and roll, PASTILLA se distinguió incluyendo influencias del Britrock/pop hasta ese momento poco Conocidas y lograron atraer una amplia base de aficionados que buscaban algo más que rock genérico para satisfacer su paladar musical. Este sonido permitió a PASTILLA establecerse como una de las bandas pioneras de música alternativa latinoamericana más emblemáticas en los Estados Unidos

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En 1996, PASTILLA grabó su álbum debut, homónimo, con el hoy desaparecido sello de Aztlán Records, mismo cuyas 14 tracks fueron producidas por Ernesto Ramírez. En 1997, PASTILLA se vinculó con BMG/Ariola México por medio de Diego Herrera, y seconvirtió en la primera banda de rock en español que proveniente de Los Ángeles . Graban el vanguardista álbum “VOX ELECTRA” en 1998, con el cual obtuvieron una gran notoriedad internacional a través de exitosas giras por Estados Unidos, México, Canadá, Puerto Rico y España.

Los Bee Gees fue un grupo musical británico-australiano formado en 1958.7 Uno de sus álbum más exitosos fue Saturday Night Fever, banda sonora del film del mismo título y que llegó a vender más de 45 millones de copias, convirtiéndole en uno de los más exitosos de toda la historia de la música.

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The Bee Gees en las décadas de los 60′ y 70′ fueron parte inseparable de la escena musical mundial, en especial con la fiebre disco, de la mano del productor Robert Stigwood. No te los pierdas por radiografía este sábado.

 

The Bee Gees

IMAGINA¡¡¡¡¡¡¡

Muchos dicen que aquel fue el día más importante de su vida, cuando el 8 de diciembre de 1980 le dispararon cinco tiros por la espalda. Estuvo a punto de morir: tardó seis semanas en salir de la unidad de cuidados intensivos y casi un año en volver a caminar, aunque le quedó para siempre una leve cojera. Poco se sabe de esa etapa de la que surgió un nuevo John Lennon, salvo que Bob Dylan y Leonard Cohen fueron entonces una compañía frecuente en su retiro en Granada, donde Yoko Ono decidió trasladarle por su fascinación hacia Lorca. Dylan y Cohen adiestraron a Lennon en el arte de convertirse en un fantasma para la opinión pública y en ocultar ciegamente su vida personal. Además, grabaron juntos ese extraño disco, para algunos magistral y para otros tantos fallido, que es ‘View of La Alhambra’, que inspiraría años más tarde a Bill Clinton, amigo personal de Lennon, a declarar que aquella era la puesta de sol más hermosa del mundo.

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John se convirtió durante los años 80 en un eremita que grababa oscuros tratados de pop experimental, discos aplaudidos por la crítica pero ignorados por el gran público. Convertido en artista de culto, rapado al cero, con unos kilos de más y sin sus otrora características gafas (usaba lentillas y, más tarde, se operó la miopía), en el 89 viajó con Yoko a Berlín cuando vieron por la tele cómo caía el Muro. Pasaron tres semanas allí y algo se desencadenó en su interior. La forma en que la gente había provocado de manera espontánea un cambio histórico y su regreso a Alemania, el lugar donde se había forjado el sueño beatle, despertaron su conciencia y su fe en las personas… y en la música.
Después del divorcio (que Yoko no encajó demasiado bien), grabó tres discos de rock & roll furioso que le convirtieron en padrino del ‘grunge’. En 1993 montó una gira itinerante que duró un año y medio y en la que no faltaron Sonic Youth, R.E.M., Pearl Jam o Nirvana. De hecho Kurt Cobain, un confeso fan ‘beatle’ y hoy un brillante poeta y dramaturgo (reciente candidato al Nobel), ha declarado que aquella fue una experiencia vital muy inspiradora… exactamente las mismas palabras que suele utilizar Michael Jackson tras superar su adicción a las píldoras componiendo junto a Lennon la exitosa segunda parte de ‘Thriller’.
Sólo flaqueó su ancestral enemistad con Paul McCartney cuando Linda falleció por cáncer en 1998. Tras una serie de encuentros secretos, Paul y John anunciaron en rueda de prensa que The Beatles se reunirían para un concierto a beneficio del estudio del cáncer. El resto es historia: siete millones de personas pagaron los 35 euros de la entrada en aquella noche mágica del verano de 1999. ¿Mal sonido? ¿Un repertorio discutible? Lo cierto es que fue un concierto único, pues poco después, en 2001, George Harrison fallecía, precisamente, de cáncer.
El cambio de década supuso un nuevo giro en la vida de Lennon, quien tras apoyar (decisivamente) a Tony Blair en las elecciones británicas, renegó de su país y se exilió en Islandia, desencantado por la guerra de Irak. No regresó hasta 2008, semiretirado de la música y convertido ya en un millonario excéntrico que compraba el club de fútbol de Liverpool con los beneficios de su cargo como ideólogo en Apple (el ‘iJohn’ sigue siendo uno de los productos estrella de la casa de la manzana). Genio y figura, no hace mucho escribía en su Twitter que preferiría vender a Fernando Torres que darle la mano a Paul McCartney.

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